Todos los artículos

El poder de una sonrisa

Desde las primeras semanas de vida, ¿qué tendrá que, al verla, se convierte en uno de los primeros gestos que aprendemos a dibujar en nuestro rostro?

Con ella se abren los caminos más tortuosos, se cierran heridas y se ganan guerras.

Es la aliada perfecta para combatir y aliviar grandes males como la soledad, la tristeza, el dolor, el desamparo…

Semilla que endulza e ilumina nuestro corazón dándole una nueva esperanza, paz y coraje.

A veces inesperada, intensa, mágica, inolvidable, te roba el alma y puede hacer que se muevan montañas.

En cualquier momento, y si es sincera ¿cómo podría ser inoportuna?

Su sonrisa, tu sonrisa, mi sonrisa… un regalo que no cuesta nada y que puede significarlo todo.

De un valor y belleza extraordinarios, en cualquier rostro, a cualquier edad.

Gran atuendo para cualquier ocasión, y porque nunca podremos medir todo lo que es capaz de hacer, que nunca nos falte y podamos compartirla siempre.

No dejemos de ser curiosos… ¿Y si descubrimos la nutrición ortomolecular?

Es posible que a algunos de vosotros no os suene el término ortomolecular. Yo misma lo desconocía hasta hace pocos años.  La nutrición ortomolecular, además de poco conocida, desafortunadamente suele confundirse con una cierta moda de tomar suplementos de vitaminas. Esta última es una práctica que efectivamente algunas personas emplean de vez en cuando, quizás en un intento de aliviar su conciencia tras haber abusado de una mala alimentación, pero no nos quedemos en la superficie….

¿Qué es la nutrición ortomolecular?  Este tipo de alimentación se basa en la creencia de que el uso de sustancias naturales como vitaminas, oligoelementos, enzimas, antioxidantes, aminoácidos y otros compuestos pueden ayudarnos a restablecer nuestra salud corrigiendo la bioquímica patológica de las enfermedades.  Su impulsor fue Linus Pauling [1901-1994], premio nobel de Química en 1954 y de la Paz en 1962. No obstante, otros profesionales de la salud como por ejemplo Kousmine o el doctor Seignalet, por los cuáles tengo una gran admiración, también investigaron más tarde sobre los beneficios de este tipo de terapia que sigue siendo hoy día de un gran interés.

El método ortomolecular (ortho significa correcto en griego antiguo) intenta crear un entorno bioquímico correcto en nuestro organismo. No se trata de consumir complementos alimentarios sin control.  Es una forma de alimentarse que presta especial atención al equilibrio de nuestro cuerpo basándose en el consumo de alimentos naturales y que hayan sufrido la menor transformación posible.  Si se toman suplementos de vitaminas u otras sustancias debe hacerse bajo recomendación y vigilancia de un profesional.

Esta terapia alternativa, de la que se suele hablar como medicina ortomolecular, es utilizada por algunos médicos especializados y con un seguimiento estricto de los pacientes.

Sin entrar en todos los detalles, lo que me parece bastante interesante es la idea de respetar al máximo la naturaleza de los alimentos, no sólo consumiendo productos de origen biológico de preferencia, sino también evitando cualquier tipo de transformación de los productos mediante un consumo crudo o a baja temperatura para que se alteren lo menos posible sus componentes.

Tengo el convencimiento de que esta forma de cuidarse puede ser beneficiosa siempre y cuando no se haga un mal uso de ella.  Al igual que puede ayudar a cubrir el déficit de ciertas vitaminas y compuestos, también puede ser causa de otros trastornos, por lo que debe hacerse siempre bajo control médico y únicamente como complemento de la medicina tradicional.

La nutrición ortomolecular carece de un reconocimiento científico que demuestre su eficacia, pero pienso que dudar y ser curioso es de sabios. Conformarse con lo que está estrictamente demostrado sin ir más allá nos empobrece y no nos ayuda a superarnos. Os dejo el enlace a la web de un profesional en medicina ortomolecular en la que podréis encontrar información más detallada sobre el tema http://www.milealsa-life-and-health-coach.live/

No dudéis en dejar vuestra opinión o vuestra experiencia sobre este tema.

La línea invisible

Todo sucede por una razón, o eso es lo que oímos en numerosas ocasiones cuando nos ocurre algo inesperado, especialmente si es algo que nos disgusta. Su objetivo principal es ayudarnos a aceptar las cosas, independientemente de que funcione o no. Estamos tan acostumbrados a oírlo que ya no hace falta ni que nos lo digan, automáticamente la dichosa frase diabólica aparece sola en nuestra mente. Pero, ¿en serio? ¿siempre es así? ¿no hay nada que podamos hacer para evitar algunas situaciones o mejorarlas?

Os voy a proponer un pequeño juego. No importa quiénes seáis o la edad que tengáis, todos sois bienvenidos.

 Lo primero que hay que hacer es trazar una línea vertical.  Podéis hacerlo en una hoja de papel o donde queráis, lo dejo a vuestra libre elección. Vamos a dibujar un corazón grande en el centro y vais a escribir en su interior lo que es más importante en la vida para vosotros, puede ser la familia, la salud, el amor, etc. Encima de ese corazón pintamos una o varias nubes.  Dentro de cada una escribimos uno de nuestros mayores sueños. El tamaño de cada nube dependerá de la importancia que tenga para nosotros ese sueño. Creo que algunos vamos a necesitar bastante espacio para las nubes, habrá que controlarse. Después hacemos estrellas, muchas estrellas. Cada una llevará el nombre de una de esas pequeñas cosas de la vida diaria que nos hacen felices: una afición, los amigos, una buena comida…Son todos esos detalles sin complicaciones que hacen que tu vida sea más agradable. A continuación ponemos gotas, las gotas del sudor que nos va a costar conseguir y conservar todo lo que queremos y lo que desearíamos hacer realidad. Pueden corresponder a los estudios, al trabajo y a todo lo que signifique un esfuerzo considerable para vosotros. Por último, añadimos rectángulos. Tendremos que hacer varios, de distintos tamaños y a lo largo de toda la línea.  Son obstáculos. No vamos a escribir nada en el interior. Únicamente los dibujamos para tener en mente su existencia. Aunque siempre intentamos esquivarlos porque nunca estamos realmente preparados para ellos, debemos saber que pueden suceder, en mayor o menor medida, y que habrá que poner el máximo empeño en superarlos, sea cual sea su magnitud.

Lo interesante de este juego es pararse a pensarlo bien, así que podéis hacerlo poco a poco en los ratos libres, cuando estéis inspirados. Os propongo que cuando hayáis terminado, guardéis su contenido sólo para vosotros. No es necesario compartirlo. Por ese motivo, lo llamaremos “La línea invisible”.

 Esa línea, que representa nuestras prioridades, nuestras aspiraciones, y todo lo que hace que nuestra vida tenga sentido, nos acompaña a todos y nos guía siempre en nuestro camino, aunque a veces parezca esfumarse y nos olvidemos de ella. Es el motor que consigue incluso evitar, en ocasiones, lo que se supone que estaba destinado a suceder. Personalmente, creo que a veces las cosas pueden ser de otra manera y que está en nuestras manos actuar para modificarlas.

El objetivo del juego será tener siempre presente nuestra línea invisible. Todo aquel que consiga que ésta no caiga en el olvido gana. ¿A que es sencillo?  Yo pienso ganar, ¿y vosotros?

El té kombucha, una bebida diferente

Con un tierno brillo en los ojos, una amiga de origen asiático me contaba con detalle hace pocos meses cómo procedían su madre y su abuela para fabricar esta milenaria bebida probiótica. Nunca he tenido una conexión especial con esta cultura, pero a veces la vida te une con personas inesperadas, y acabas admirando el saber hacer de gente que nunca hubieras imaginado.

El té kombucha parece tener su origen en China. Posteriormente fue extendiéndose a otros países hasta llegar, con el paso del tiempo, a casi todos los rincones de la tierra.

Esta bebida se obtiene mediante la fermentación de té azucarado, para la que se utiliza el conocido SCOBY (en inglés: Symbiotic Colony Of Bacteria and Yeast), que es un compuesto de bacterias y levaduras que actúan en una simbiosis perfecta dando a este té todas sus enzimas, vitaminas, ácidos y compuestos esenciales.

Además de su poder revitalizante, se le atribuyen grandes beneficios como la mejora en el proceso de digestión y de la flora intestinal, propiedades antibióticas, y fortalecimiento del sistema inmune. Es por todo esto indudablemente por lo que su consumo nunca ha dejado de crecer y se ha convertido incluso en un fenómeno de moda en los últimos años.

Frente a otros alimentos probióticos, tiene la ventaja de no contener lactosa, por lo que aquellas personas que tengan este tipo de intolerancia alimentaria podrían tomarlo.

Su elaboración es sencilla y puede realizarse en casa. Podemos encontrar los ingredientes necesarios en herbolarios y tiendas de alimentación biológica. Para descubrir todos los secretos de su preparación podemos asistir a los talleres que también se organizan en este tipo de comercios o seguir algunas de las guías disponibles en internet. Y para aquellos que lo prefieran, pueden comprarlo ya preparado. Actualmente existe una gran variedad de sabores para satisfacer cualquier paladar.

A la hora de su consumo, debemos tener en cuenta que, al contener teína, es preferible no tomar esta bebida por la noche para evitar desvelarse. También hemos de saber que lleva una ligera cantidad de alcohol debido a su proceso de fermentación. Esto último hace que a veces se la considere más como una sidra que como un té.

El té kambucha no está exento de riesgos. El principal peligro es la posible contaminación durante la fermentación que podría causar efectos tóxicos en el organismo. Por ello, es importante respetar las medidas de higiene y elaboración adecuadas.

Existen opiniones muy diversas relativas a su consumo.  Hay quienes defienden las ventajas de esta bebida casi como si fuera un producto milagroso y hay otros que desconfían argumentando que no hay pruebas científicas de sus beneficios en seres humanos, por lo que recomiendan no tomarla a personas frágiles o inmunodeprimidas.  Yo diría que, como en casi todo, lo mejor es la prudencia y la moderación, aunque su larga trayectoria y la experiencia parecen evidenciar que es una alternativa saludable. En todo caso, cuando pienso en lo anclado que está este té en culturas como la asiática y en cómo perdura a través del tiempo, me digo que merece la pena plantearse su consumo o al menos interesarse en el tema. ¿Qué os parece a vosotros?

¿Y vosotros? ¿Os atrevéis con las semillas germinadas?

Por fin me he lanzado. Hacía un par de años que lo tenía en mente, pero siempre encontraba una idea excelente para postergarlo, la “gran idea”. Era como cuando dices que te vas a apuntar al gimnasio o que te vas a poner a estudiar… mañana sin falta, claro. Y luego te dejas las buenas intenciones donde Cristo perdió el mechero. Eso sí, te queda en la cabeza ese runrún de fondo que te acompaña hasta en los momentos más insospechados, por si se te olvida.

No me ha quedado más remedio que pasar a la acción. Así es como he entrado de lleno en el maravilloso mundo de las semillas germinadas.

No es un secreto que estas semillas contienen un alto valor nutricional gracias a sus numerosas vitaminas (C, A, E, D, K y vitaminas del grupo B), minerales, fibras alimentarias, aminoácidos, antioxidantes, enzimas, etc.

Cuando las semillas se ponen en agua entre 12 y 24 horas, se neutralizan ciertos anti nutrimentos naturalmente presentes en éstas y comienza el proceso de germinación. Durante este proceso, aumentan la cantidad de vitaminas y minerales que contiene cada semilla, así como la de sus enzimas (entre 6 y 20 veces más), ayudando a una mejor digestión y asimilación de las sustancias nutritivas.  Se habla de su poder revitalizante, energético y regenerador. Sus beneficios para la salud son innumerables.

Se pueden germinar muchos tipos de semillas que podemos clasificar en cuatro grandes grupos: semillas de hierbas aromáticas y verduras (alfalfa, zanahoria, hinojo, perejil, albahaca…); semillas de cereales y pseudocereales (maíz, avena, centeno, espelta, mijo…); semillas de leguminosas (lentejas, garbanzos…) y semillas oleaginosas (avellana, almendra, girasol…) Según el tipo de semilla utilizada, las propiedades serán distintas, por lo que es recomendable variar. Mucho cuidado porque no todas las semillas germinadas son aptas para el consumo humano. Por ejemplo, las semillas germinadas de berenjena, ruibarbo o tomate son tóxicas.

La preparación de esta bomba nutritiva en casa es bastante fácil. Se pueden encontrar diversos tipos de semilleros para realizar la germinación. Yo utilizo uno bastante sencillo. Es un tarro de cristal en el que coloco una cuchara sopera de semillas y las pongo en remojo durante toda una noche. Es la etapa en la que ciertos anti nutrimentos quedan neutralizados. Es buena idea realizar al menos esta etapa antes del consumo de algunos oleaginosos como las almendras o nueces. Por la mañana, enjuago las semillas y dejo el tarro al revés de forma que se retire el máximo de humedad. La tapa del tarro posee unas ranuras que dejan salir únicamente la humedad de modo que haya una combinación de agua, oxígeno y temperatura ideales para la germinación. Enjuagamos las semillas tres veces al día durante 3 o 4 días. Cada tipo de semilla necesita unas condiciones y tiempo de germinación diferente que será importante consultar previamente.

Pueden servirse como acompañamiento en cualquier plato o añadirse a una rica ensalada junto con unas pepitas de girasol o de calabaza, ¡una delicia! También están muy buenas en un bocata o con unas sabrosas fajitas de carne.

He de decir que su consumo no está exento de riesgos. Se han producido a lo largo de la historia algunos casos de intoxicación alimentaria causadas por bacterias como la E.coli y la Salmonella. Tenemos que tener en cuenta que se trata de un alimento vivo y que hay que tomar precauciones. La higiene debe ser máxima durante la preparación y una vez realizada la germinación deben consumirse rápidamente. Por mi parte, y teniendo en cuenta que las enzimas aumentan rápidamente durante los tres primeros días, lo tomo con rapidez a partir de ese momento para aprovechar al máximo sus beneficios con la mayor seguridad posible. Es preferible evitarlo en niños, ancianos, embarazadas y personas con un sistema inmunológico frágil.

Espero que os haya gustado este tema. No dudéis en dejar vuestra opinión o compartir vuestra experiencia.

La señora del periódico

En esta ocasión voy a compartir con vosotros un recuerdo entrañable que guardo de algo que me sucedió este verano.

Estaba de viaje. Íbamos a pasar unos días de vacaciones con toda la familia política en Bollène, una pequeña población francesa situada al sur del país, muy cerca de Aviñón. Habíamos comenzado el viaje el día anterior para hacer el trayecto en dos días. Teníamos que recorrer todo el país desde el norte de Francia para llegar a destino y habíamos hecho noche a mitad del camino en casa de un familiar que nos había acogido amablemente. La casa estaba situada en una pequeña aldea rodeada de campo. Hacía casi 15 años que no había estado en ella y había cambiado bastante. Durante unas obras de remodelación se habían dado cuenta de que, detrás de la escayola, las paredes escondían unos muros de piedra de gran belleza que no se atrevían a datar con exactitud y que habían decidido restaurar para deleitarse diariamente. Entre esos imponentes muros, la tía Véronique había montado un coqueto taller de cerámica en el que trabajaba meticulosamente sus obras durante el tiempo libre. Tuve el placer de ir descubriendo por todas las estancias de la casa las bonitas piezas de cerámica que había elaborado con sumo cuidado.

Tras una agradable velada y un buen descanso, salimos a la mañana siguiente sobre las 10:00. Todavía nos quedaban unas horas para llegar a la casa de alquiler en Bollène, así que teníamos que continuar nuestro camino. Podíamos haber viajado en avión o en tren, pero esta vez había tocado coche, así que seguimos acumulando horas de trayecto. Era mucho tiempo sin moverse, demasiados coches, autopistas interminables, y también algunos paisajes perdidos de carretera.

Sobre las 13:00 nos paramos a comer. El reloj biológico no entiende de rutas ni de destinos. Llegamos a un pequeño restaurante que habíamos encontrado con una aplicación para móviles de esas que te aconsejan les mejores lugares para, en este caso, hacer una parada culinaria. La decoración del restaurante, más que francesa, parecía italiana. No había muchas mesas, como mucho unas 10, y todo estaba impecable. Nos instalamos en una pequeña mesa justo al lado de los baños, no era lo más cómodo, pero era la que nos había reservado la dueña del restaurante y como teníamos prisa por comer no quisimos protestar. Estoy segura de que era la dueña por su forma de comportarse. Detrás de la barra observaba todo con una mirada maliciosa y no perdía detalle. Era bastante desagradable. Un cliente tuvo la mala fortuna de preguntarle por el menú del día y ella sin muchas complicaciones y en un tono seco le dijo que lo mirara en la pizarra que para eso estaba. El señor no daba crédito, y nosotros tampoco. En ese momento entendimos, entre otras cosas, el tipo de jefe al que se enfrentaba el personal.

Entre los pocos clientes que había en el restaurante, me llamó la atención una señora que estaba sentada no muy lejos de nosotros. Estaba sola y tenía un periódico en la mano. Me quedé un poco extrañada al verla. Durante el tiempo que había vivido en París me había acostumbrado a ver a mucha gente disfrutando de momentos de ocio en soledad por lo que eso no me sorprendía, es más común de lo que pensamos, y afortunadamente es así porque hay que saber divertirse en cualquier circunstancia. Lo que me llamó la atención fue su cara. Llevaba una mascarilla de crema verde pastel muy bien extendida que dejaba ver sus ojos, su boca y su nariz. Estaba leyendo tranquilamente su periódico. No quise mirarla mucho porque ante una situación así, lo primero que te viene al cuerpo son ganas de reír. Fue entonces cuando llegó a mi mente ese personajillo diabólicamente divertido para entablar conversación con mi lado más serio y razonable:

  • A ésta solo le faltan la bata y las zapatillas de andar por casa, ¿de dónde se habrá escapado? _se reía el diablillo.
  • No seas perverso, igual se puso la crema y olvidó mirarse al espejo antes de salir_ le decía el lado razonable intentando imponer un poco de seriedad.

En ese momento me pasó por la cabeza la imagen de un video que me mandaron hace unos meses de una señora en ropa de andar por casa que llevaba puesta una mascarilla, pasaba cerca de un espejo, se veía de pasada y gritaba asustada porque visiblemente había olvidado su aspecto.

A continuación, en un intento por olvidar al diablillo malintencionado me esforcé en pensar con frialdad. Ahí es cuando llegó la curiosidad y la elaboración de hipótesis varias que pudieran darle una lógica a la intrigante situación.

A todo esto, la jefa del local se acercó a nosotros con cara de pocos amigos, acusó a uno de mis acompañantes de haber ido dejando restos de algo repugnante por el suelo y le pidió con sonrisa forzada que lo limpiara. Con cara de pánico descubrí que, por accidente, algunos restos de la materia en cuestión habían llegado hasta mis tobillos desnudos, maldito calor … Mientras limpiábamos todo, percibí con alivio que eran restos de aceitunas negras que habían caído al suelo y se habían aplastado.

La señora del periódico ya estaba tomando su almuerzo. Me fascinaba esa tranquilad, con esa cara verde, absorta en su lectura, y totalmente ajena, por lo menos en apariencia, a todo lo que pudiera suceder a su alrededor. El diablillo volvió a la carga:

  • Cuando llegue a casa y se vea en el espejo le va a dar un síncope_ se regocijaba el pícaro personajillo.
  • Igual no es un accidente, ¿y si tiene algún problema de piel? ¿un problema de salud? No sabemos nada. ¡Vive y deja vivir! _ se enfadaba el otro.

Mientras comíamos no conseguía olvidarme de esa crema tan bien untada y me preguntaba si la señora tendría algún problema de salud.

Somos curiosos por naturaleza, y eso está bien, nos ayuda a avanzar en la vida. También nos encanta reír. Es importante reírse, tomarse las cosas con humor y optimismo, ver el lado bueno de cada situación. Reír estimula el cerebro y nos ayuda a afrontar la vida con paso firme. Sin embargo, este pequeño incidente me hizo recordar lo sumamente fácil que puede ser mofarse o juzgar a los demás a primera vista por situaciones que nos parecen fuera de lo común. A veces nos burlamos o criticamos lo que es diferente sin pensar. Emitimos juicios constantemente según nuestro criterio, que no tiene por qué ser el mismo que el de los demás, y nos quedamos tan panchos. A ver, ¿quién decide lo que es normal y lo que no? ¿y si lo que a ti te hace reír a otro puede causarle dolor? Quizás como seres humanos necesitamos reír y nos aprovechamos de estas pequeñas situaciones egoístamente sin valorar lo que hay detrás. Afortunadamente, la mayoría de las veces conseguimos comprender y actuar como adultos, pero en ocasiones se nos escapa de las manos y hacemos más mal que bien.

Ya veis, es sólo un ejemplo de ese tipo de situaciones que pasan por nuestras vidas y parecen carecer de importancia o ser sólo un momento divertido para nosotros, pero que para otros podría esconder un motivo de pena.

Tras terminar la comida y pagar, nos fuimos del local, contentos de perder de vista a la dueña y de seguir nuestro camino. Nunca sabré lo que había sucedido a aquella señora con la crema, pero desde entonces la recuerdo con cariño porque, quién sabe, quizás la próxima que se pasee con la crema puesta sea yo.

Porque no podemos separar el cuerpo del alma

Dicen que el alma llega al cuerpo cuando se está en el vientre materno, a las pocas semanas. Desde ahí se establece una gran conexión. Nos alimentamos de nuestra madre y de todo lo que ello implica: su genética, su alimentación, su entorno, su forma de ser, sus palabras y sus emociones. Por su puesto, el padre también tiene un papel importante, aunque sea menos perceptible durante esa etapa. 

Una vez en el exterior seguimos absorbiendo información influenciados por todo lo que hay a nuestro alrededor y, poco a poco, creando nuestros propios pensamientos y experiencias hasta que nos desarrollamos totalmente y nos vamos convirtiendo en la persona que somos.

El cuerpo y el alma forman un bloque indivisible, no pueden funcionar el uno sin el otro. El alma necesita un cuerpo en el que vivir, y este último necesita un alma que le guíe, le cuide, le proteja… No podemos cuidar a uno y olvidarnos del otro. Si nuestro organismo enferma, tardamos poco en deprimir o perder la confianza; si la psique no va bien, el cuerpo termina por caer. Es vital conseguir un equilibrio entre ambos para estar bien y poder ocuparnos de lo que realmente cuenta, vivir feliz y compartir.

Todo lo que nuestros progenitores nos transmiten, así como las experiencias y emociones que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida, tienen una gran influencia en lo que nos sucede posteriormente. Por ese motivo, no tenemos más remedio que trabajar y esforzarnos constantemente para mantener una armonía en nuestras vidas. Esto es importante a cualquier edad, pero deseo hacer hincapié en que la infancia es un periodo especialmente sensible y que corresponde a los adultos la responsabilidad de velar por los más vulnerables durante esa etapa. Si he comenzado mi artículo hablando de la conexión que establecemos con los padres desde nuestra edad más temprana es por la gran influencia que ésta ejerce.

Una buena alimentación es indispensable para nuestro cuidado y desarrollo, pero para que las experiencias difíciles de nuestra vida no terminen por afectar negativamente a nuestro organismo no podemos dejar de lado nuestra mente.  Por ese motivo, además de temas relacionados con la alimentación, encontraréis en este blog algunos artículos sobre cuestiones relativas al impacto de nuestras emociones en nuestra vida. Al fin y al cabo, una de las formas más naturales de cuidarse es a través de lo que tenemos en la cabeza. El objetivo es reavivar ciertos hábitos e ideas saludables que a veces descuidamos ya sea por falta de tiempo, por desmotivación o incluso porque simplemente nos olvidamos de cuidarnos a nosotros mismos.

No dejéis de prestar atención a lo que necesita el alma, lo demás no puede funcionar por mucho tiempo sin ella.

¿Agua del grifo?, ¿filtrada?, ¿o en botella?

El agua es un bien irrefutablemente necesario para nuestra existencia y, en consecuencia, forma parte de nuestra vida diaria. No es posible vivir sin beberla más de 3 o 4 días. Nosotros mismos estamos hechos de un porcentaje de agua que oscila entre un 50% y un 70%.

Somos inmensamente afortunados. Tenemos a nuestra disposición una red pública de agua potable pensada para satisfacer una de nuestras necesidades más básicas para la supervivencia. No tienen tanta suerte en otras poblaciones situadas en algunos de los países más pobres del planeta, donde viven una verdadera catástrofe humanitaria.

 Pese a tener a nuestro alcance un agua potable totalmente apta para el consumo tal y como lo exige la reglamentación, a veces nos pueden asaltar las dudas sobre su seguridad cuando nos encontramos frente a alguna noticia que nos pone particularmente en alerta sobre posibles efectos dañinos o simplemente cuando charlamos por casualidad sobre el tema con algún conocido. Cada vez es mayor la cantidad de familias que prefiere consumir agua embotellada o filtrada por temor a poner en peligro su salud, por precaución o simplemente por una cuestión de sabor. Sin embargo, ¿es realmente mejor el agua de botella que el agua del grifo?

Hay que saber que el agua de la red pública es sometida regularmente a controles para ofrecer, precisamente, la seguridad necesaria a la población. Estos controles siguen una reglamentación estricta, por lo que el agua del grifo cuenta con unas garantías básicas de seguridad. Sin embargo, todos hemos oído hablar de la posibilidad de que algunos microorganismos o partículas puedan escapar, por ejemplo, si el estado de las canalizaciones es muy antiguo o se degrada, o si pasan al agua restos de medicamentos a través de la orina que sean imposibles de filtrar. ¿Tendrá esto alguna relación con ciertas preocupaciones sanitarias como la de la infertilidad masculina, que va en aumento, por una hipotética contaminación del agua con hormonas femeninas tras el incremento del uso de la píldora en las últimas décadas?

Sea como sea, hay gente que piensa que es bueno filtrar el agua del grifo para limitar los daños. Existe una gran variedad de filtros en el mercado que se adaptan a todos los bolsillos y que pueden encontrarse fácilmente en alguna tienda especializada o por internet. Los expertos piensan que usar filtros es una opción tan válida como no hacerlo, a condición de realizar el mantenimiento correcto de esos filtros para evitar que se conviertan en foco de contaminación. Dependerá entonces de vuestro propio criterio elegir una u otra posibilidad.  Yo ante un tema tan sensible no he podido resistirme a pedir opinión a un profesional de la salud. Filtrar el agua tiene efectivamente sus ventajas, pero al igual que se filtran ciertas partículas no deseadas para mejorar la calidad de un agua que, insisto, ya tiene unas garantías básicas, también es posible que se filtren otros químicos del agua que son beneficiosos para el cuerpo.

Entonces, ¿y si optamos por el agua embotellada?, ¿qué tipo de envase es mejor? Creo que en esto no hay ningún secreto. El agua mineral natural embotellada es un agua pura que contiene muchos minerales y otros componentes beneficiosos para la salud. Ya sabemos que si es una botella de plástico no nos libramos de ciertos micro plásticos que pueden, a la larga, ser perjudiciales. Además, la calidad y el sabor del agua de estas botellas pueden alterarse con el calor o si se conservan en algún lugar con un olor fuerte. La mejor forma de obtener todos los beneficios de un agua pura sin los inconvenientes del plástico sería comprarla de vidrio.

La botella de vidrio es una excelente opción tanto para nuestra salud como para la del planeta ya que incluso el agua potable requiere de ciertos trabajos de mantenimiento de las canalizaciones que resultan menos ecológicos que el uso del vidrio. De los efectos del plástico sobre nuestro entorno creo que no es necesario hablar. Existen además algunos servicios de entrega de agua en botellas de vidrio reutilizables. Te traen tus botellas de agua y después vienen a buscar los envases vacíos para volverlas a llenar. Sus grandes inconvenientes son su fragilidad, que la hacen poco práctica para el transporte o para las manos más torpes, y su precio elevado, que la convierten en una forma de beber agua para privilegiados.  Hay quien sugiere poner fundas a estas botellas para protegerlas en las caídas, pero el precio sigue haciéndolas casi inaccesibles a la mayoría de la gente.

Por supuesto existen otro tipo de envases como el de acero inoxidable, ideal para deportistas por su resistencia y que tiene la ventaja de mantener la temperatura y conservar el sabor.

Como veis, cada forma de consumir el agua tiene sus ventajas e inconvenientes, lo que significa que ninguna es perfecta. La opción ideal no existe, pero en la práctica, según los profesionales, la solución está en la variedad. Lo mejor es alternar entre todas ellas siempre que se pueda para intentar obtener sus mejores beneficios y evitar al máximo las desventajas de recurrir sólo a una de ellas.

Antes de terminar, repaso rápidamente algunas recomendaciones más sobre el consumo de agua que a veces olvidamos y que no está mal recordar: las botellas de plástico están hechas para servir sólo una vez, es preferible no rellenarlas para evitar el riesgo de contaminación de microorganismos, y si se trata de una botella que ha contenido alguna bebida azucarada el riesgo es mayor; no dejar botellas fuera del frigorífico con el tapón abierto, pueden entrar polvo, bacterias o microorganismos e incluso reproducirse en la botella; no beber el vaso de agua de la noche anterior por el mismo motivo que acabo de mencionar; evitar el agua del grifo en países donde existan dudas sobre la seguridad de la red pública. También está bien recordar que en los países a riesgo de catástrofe natural se recomienda disponer de agua embotellada en caso de emergencia.

Y una vez dicho todo esto, vosotros, ¿qué tipo de agua preferís? ¿qué os parece lo de alternar entre las diferentes opciones? ¿usáis filtros para el grifo? No dudéis en dejar vuestros comentarios.

¿Qué alternativas tras el fin de los bastoncillos de plástico para los oídos?

Parece que sabemos hacer las cosas bien y que sabemos rectificar. Ya estaréis al corriente de la prohibición de la venta y distribución de artículos de plástico de un solo uso que entrará en vigor a partir del 2021 en toda Europa. Forma parte de un plan global de medidas que se pretenden aplicar a medio y largo plazo para modificar poco a poco algunos de los malos hábitos que hemos ido adquiriendo a lo largo de los años sobrepasando así los límites de lo aceptable y poniendo en peligro nuestro planeta.

Entre esos artículos de usar y tirar que llenan de basura nuestros mares se encuentran los bastoncillos para los oídos. Este producto, además de contaminar, no suele ser muy recomendado por los otorrinos ya que suele empujar la cera hacia abajo y taponar los oídos o dañarlos. Sin embargo, creo que no me equivoco mucho si digo que está presente en las estanterías de casi todos los baños.

Aprovecho que el tema llega a nuestra actualidad para hacer algunas investigaciones. He de confesar que me pilla un poco el toro ya que en algunos países y regiones han decidido adelantarse y comenzar con esta prohibición en 2020. Francia forma parte de ellos así que, al ser mi país de residencia, ya me queda poco tiempo.

¿Qué opciones tenemos para mantener los oídos limpios sin usar estos bastoncillos? Algunos se van a echar las manos a la cabeza, pero la solución es más sencilla de lo que pensamos ya que lo mejor es simplemente dejar de usarlos. Lo ideal según los expertos es limpiarlos con una toalla después del baño o usar el dedo meñique. Nuestro querido dedo meñique o dedo auricular, como también se le denomina precisamente por estar adaptado naturalmente a esta función, es al parecer el remedio más acertado.  A algunos esta opción puede resultarnos poco higiénica, pero si prestamos atención a lo que dicen los profesionales entenderemos que la limpieza de los oídos no es imprescindible y que no se aconseja más de una vez cada 8 o 10 días. La cera en realidad nos protege, funciona como una capa protectora y antiséptica. Además, si limpiamos en exceso y retiramos toda la cera podemos provocar otitis, infecciones y otros problemas.

¡Que no cunda el pánico! Hay más posibilidades.  Algunas personas prefieren limpiar los oídos con algunas de las gotas disponibles en el mercado. El inconveniente es que pueden causar irritación en algunos casos. Sin embargo, parece ser que unas gotas de aceite de oliva o de almendras es igual de efectivo y más natural. No puedo pronunciarme al respecto porque no lo he probado, pero no parece una mala opción.

Para aquellos que quieran seguir usando bastoncillos, ya existen los biodegradables de cartón o de madera pensados para proteger nuestro entorno. Y si queremos protegerlo aún más podemos pasarnos al oriculi. Se trata de un producto de origen japonés fabricado en bambú con una especie de cuchara en un extremo y una bolita de color en otro para distinguirlo de los demás de la familia. Funciona como un bastoncillo, pero es lavable y reutilizable. Si optamos por estas últimas alternativas hay que recordar que sólo debemos limpiar en superficie para no dañarnos.

No voy a hablar de los vaporizadores ni de las velas. Los primeros son más adecuados para personas con algún problema particular de oídos y el sistema de limpieza con velas es algo peligroso.  También dejo a un lado la irrigación y otras técnicas existentes que se realizan con la intervención de un profesional.

Elijáis el método que elijáis, tened presente que debe ser una limpieza suave y en superficie. No es necesario complicarse. A veces lo más sencillo es lo mejor.

Pintaúñas 100% natural para niños

Todo el que tenga hijos estará bastante acostumbrado a que le dejen pocos momentos de intimidad. A veces acabas viviendo situaciones insólitas que nunca habías imaginado. Los niños se pegan como lapas y quieren hacerlo todo como mamá y papá.  Tienen su carácter, no hay forma de quitarles algo de la cabeza.  Protestan, se enfadan, lloran y te ponen a prueba. Tú haces lo que puedes y, si consigues no perder los nervios, acaba mal igualmente, cedas o no.

En una de estas situaciones, en un cálido día de verano de esos en que de repente te das cuenta de que no has tenido mucho tiempo para ti y decides arreglarte un poco pintándote las uñas de un color refrescante, te encuentras al granujilla pegado, mirándote con su irresistible cara de angelito y pidiéndote hacer como tú.  Le puedes negar ese deseo hasta cierta edad. El problema es que sus amiguitos ya llevan las uñas pintadas como sus mamás, y ahora vas tú y le explicas que eso no es para los pequeños. Y ya si hablamos de lo difícil que es de por sí sensibilizar a la población en general sobre todos los productos nocivos que contiene un pintaúñas, imagínate hacer entrar en razón a un niño por un motivo así.

Os voy a proponer una receta de pintaúñas para niños que es totalmente natural y os puede sacar de un apuro durante una temporada. Sólo se necesitan dos cucharas soperas de agua, 1 cuchara sopera de maicena, y unas gotitas de colorante alimentario. Lo mezclamos todo y ajustamos las cantidades si deseamos hacerlo más o menos espeso. Después ya podemos aplicarlo en las uñas con un pequeño pincel y a secar.

No os voy a engañar, no queda como un pintaúñas de los que se compran en un comercio y se conserva poco tiempo. Se va fácilmente con el agua y el propio ajetreo de los niños hace que desaparezca pronto. La ventaja es que se lo pasan pipa con esta actividad y es algo sencillo que podéis hacer juntos. Podéis repetir en varias ocasiones y experimentar con otros colores. Vais a ganar un poco de tiempo e irles transmitiendo algunos valores sobre los beneficios de fabricar sus propios productos.

Más adelante, cuando vayan creciendo y no se conformen con esto, ya habrá tiempo para hacerse con algún pintauñas para niños de los que se pueden encontrar en las tiendas de productos biológicos. Algunas marcas están empezando a comercializar cada vez más este tipo de artículo porque está aumentando la demanda. Hasta entonces, ¡no dejéis de probarlo y disfrutad de un bonito momento de complicidad con vuestros hijos!